Saturday, September 29, 2007

La forma y el fondo en el entretenimiento.

Desde hace un tiempo para acá (cuando digo tiempo, me refiero a unos cuantos años) me he dado a la tarea de observar a la comunidad de artistas, sobre todo la del mundo latino, ya que los anglos siguen manteniendo una distancia a nivel artístico con respecto a nosotros que sigo sin entender, pero que después quizá la discuta en otro blog. Lo cierto del caso es que durnte la observación a la que les hacía referencia, he encontrado un elemento común entre la enorme y alarmante mayoria de los artistas a los cuales he tenido la oportunidad de observar. Yo mismo, siendo "artista" (en otra entrega explicaré el motivo de las comillas) me resulta más fácil evaluar los datos que he estado observando durante este tiempo debido a mi inmersión, a veces indeseada, en ese medio "artistico". La conclusión, deprimente por demás, a la que he llegado es que la forma, el vestuario, el maquillaje, los movimientos, los accesorios, la actitudes, todos esos elementos son los primordiales en el paquete que es un "artista" en estos últimos tiempos, y resulta y acontece, que nada de eso tiene valor per se; todos esos elementos, sumados al verdadero talento y trabajo consciente, generan una sumatoria de virtudes. Pero el elemento clave, el determinante, el de trascendencia, el que une a todo los demás y los transofrma en ese conjunto agradable, estétio y artístico, ese es el que precisamente falta en la alarmante mayoría, y no en balde, todos los demás elementos no hacen sino ocultar la carencia del principal: el talento. Un verdadero artista, posee no solo el talento, que es un concepto digno de otra discusión, sino el trabajo y la dedicación a su arte durante años. Si un artista, después de desarrollar ese verdadero ingrediente artístico, se dedica a mostrar con orgullo su vestuario, sus exóticos movimientos en escena, su maquillaje y toda esa cantidad de elementos secundarios, bienvenidos sean; pero si todos esos factores no van acompañados del catalizador principal, el talento, para mí de nada sirve.
Eso es lo que lamentablemente he estado observando en los artistas desde hace un tiempo para acá: pura forma, puro baile, puro corte de cabello a la última moda, puro maquillaje, pura actitud de Diva, y de aquello, de lo cierto, de lo importante, de lo trascendente, nada de nada. Seguiremos informando.

Friday, September 28, 2007

La impotencia ante el imperio.

"La historia está escrita por los vencedores". Esa es una realidad que algún pensador plasmó de una manera muy lúcida y realmente le dio en el clavo. Quizá esa es la razón por la cual todos los imperios del mundo, en todas las épocas, han tenido ese protagonismo que quizá salvo en contadas oportunidades, otras circunstancias u otros gobiernos o dominios han tenido un lado oscuro en esa misma historia en donde todos somos protagonistas. Sin embargo, en los últimos tiempos gracias a la era de la información, ciertas acciones ocultas por los vencedores han empezado a salir a la luz, poco a poco, y de alguna manera para los interesados ahora es posible al menos rasguñar esa información perdida por siglos y que solo era del dominio de algunos pocos ilustrados. Lo realmente lamentable, es que en virtud de los llamados "vencedores", que no son sino los dueños del dinero y por ende del poder, hay muy poco que hacer; a decir verdad, creo que no hay nada que hacer. Son demasiado poderosos, demasiado brutales, demasiado sólidos, a pesar de sus carencias. Pretender enjuiciar a Bush por los crímenes contra la humanidad que ha perpetrado, por ejemplo, a pesar de la cantidad abrumadora de pruebas en su contra, no deja de ser un sueño lejano. Lamentablemente, esa es la realidad.
Será interesante ver los titulares de la prensa en unos cincuenta o cien años. Quizá se explique el asesinato de JFK o la intervención de USA en las guerras mundiales, Irak, Vietnam, Latinomérica o.... creo que hay demasiados paises para citarlos ahora mismo. Incluso, quizá, se podrá entre otras cosas explicar la tragedia del 9/11, sus verdaderos responsables y la agenda oculta de ellos, mostrando la verdadera trascendencia de esos eventos y que no es precisamente las acciones contra el mal llamado terrorismo.
Creo que estamos en unos tiempos interesantes, aunque lo más probable es que eso mismo dijeron en otras épocas. Por lo pronto, me conformo con pensar que ciertamente estamos en una época de profundo interés, de profundo cambio y para no perder la fe en algo o en alguien, creer que en cincuenta o cien años, algo de nuestra realidad actual se explicará y quizá nuestros bisnietos entenderán el desastre en el cual estamos viviendo en estos tiempos.